Configuración de tu hogar en verano
Juego de colores
El color
es fundamental para obtener esos aires de luminosidad. Los claros son muy
apropiados para provocarlos porque reflejan la luz, llegando a todos los
rincones del hogar. Los tonos fríos como azules, violetas o
malvas, ayudan a ampliar el espacio y, mediante el contraste con tonos neutros,
se consigue aumentar la profundidad visual.
Los ambientes crecen con estas tonalidades, sobre todo con la paleta de azules pálidos, que permite, además de fomentar la sensación de resplandor, aportar un frescor ideal para el estío que se aproxima.
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Cantidad no es calidad
Todo aficionado a la
decoración conoce el problema principal del denominado 'énfasis decorativo
excesivo', es decir, de una sobrecarga de accesorios: disminución del espacio visual y
consiguiente saturación del ambiente y de falta de espacio. Para adaptar nuestra
casa a las temperaturas que se avecinan, que piden serenidad, amplitud y
volatilidad, nada mejor que despejar las estancias y limpiarlas
de posibles objetos robustos que mermen la liviandad que buscamos.
Un efecto muy útil para fomentar la continuidad entre estancias y conseguir espacios aparentemente más amplios, es pintar discretos zócalos que unan varias salas. Aunque cambiemos el color de una habitación a otra, con el mismo zócalo damos continuidad, además de crear interesantes combinaciones con varios colores.






