Cómo crear un rincón de lectura (II)
El sillón perfecto
Es imprescindible que aciertes con el asiento que elijas. Lo fundamental es que sea lo suficientemente cómodo como para pasarte en él horas leyendo sin sentir molestias. Los chaise-longue son cada vez más populares y, si sus líneas se acomodan a ti, son una gran solución.
Más clásica es la opción de acompañar tu sillón con un reposapiés. Esto te proporcionará varias ventajas. Podrás graduar la distancia del reposapiés a tu gusto y tapizarlo a juego con el asiento elegido. Otra gran idea es adquirir un sillón de masaje: así podrás alimentar tu mente mientras tu circulación mejora y las tensiones musculares desaparecen.

Ilumínalo
Leer sin la luz apropiada, además de ser incómodo, puede perjudicar a la larga tu visión, así que deberás prestar especial atención a este aspecto. La luz puede ser directa o indirecta. Si optas por lo primero la potencia deberá ser menor, entre 60 y 70 vatios; si te inclinas por la segunda opción, habrás de incrementarla aproximadamente hasta los 100 ó 150 vatios.
La opción más popular consiste en situar una lámpara de pie junto al sillón de lectura. Ésta puede tener un foco apuntando directamente a la lectura o, por el contrario, dirigir su haz de luz hacia el techo para que éste lo refleje, logrando una mayor iluminación general de la estancia y eliminando la posibilidad de tener reflejos incómodos en los libros.
También has de cuidar la elección de los colores que vayas a emplear. Evita los tonos estridentes que dificulten la concentración y el relax; los cálidos e intensos no son los más adecuados, aunque un amarillo pálido sí puede ser de gran ayuda. Combinaciones más relajadas con gamas frías, marrones, grises y blancos son, en principio, las más acertadas y sencillas de aplicar.



