Decorar con centros de flores
Los centros creados con ellas son el método ideal para añadir alegría a tu casa. Su frescor, colorido, la multitud de formas que pueden presentar y su amplia gama cromática les hacen tener cabida en cualquier espacio. Si quieres aprender la mejor manera de sacarles partido, sólo tienes que seguir leyendo.
Elegir a las protagonistas
Escoger a los ocupantes del recipiente definirá, obviamente, gran parte del resultado final. La forma y el color
serán sus características fundamentales. Deberás combinar adecuadamente
estos rasgos en las diferentes especies que escojas. Lo más frecuente
es emplear esquemas de tonos cálidos (rojos, amarillos o naranjas) o fríos (verdes y azules).
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El blanco, como siempre, será tu comodín a la hora de dar un toque distinto al conjunto. También afectará la estructura de la flor y de su tallo. Los elementos vegetales de cuerpo más ancho se mantendrán rectos con mayor facilidad, mientras que los delgados es posible que necesiten alguna ayuda extra, como guías o alambres.
Una mezcla que resulta siempre efectiva consiste en emplear un mismo tipo de flor y elegir distintas variedades. De este modo conseguirás mantener la coherencia gracias a que las especies compartirán un aspecto similar, pero mantendrás la diversidad con el empleo de diversos colores.



