Cómo distribuir tu cocina (II)
Para aquellos que puedan permitírselo, añadir una isla, es decir, una zona independiente del resto, es una solución idónea por varias razones. Facilita la comunicación entre el cocinero y los comensales, podrá albergar un área de trabajo o un fregadero en perfecta armonía con el resto de elementos y es la alternativa con mejor resultado desde el punto de vista estético.
Una variante de este concepto es la península. En este caso la zona mantiene la conexión con el resto de la cocina y resulta accesible desde sus dos caras, por lo que añade una nueva zona de almacenaje, ideal para aquellos que necesiten un rincón extra en el que guardar los utensilios del día a día. Si situamos la campana en esta zona hay que tener en cuenta que colgará directamente del techo.
Recuerda que el aspecto útil es el que debe primar a la hora de ubicar los distintos componentes de modo que cocinar sea lo más sencillo, seguro y agradable posible. Sin embargo, no desestimes el lograr también una composición armónica y estética que deslumbre a tus invitados cuando les invites a cenar.



