El recibidor (2)
En un chalet o dúplex
El distribuidor por lo general está
diseñado en proporción al resto de la vivienda. En un chalet, una casa grande o
un piso amplio, es una habitación más para replantear y amueblar. Muchas
veces cuenta con luz natural propia. Quizás nazca del mismo una escalera
para una segunda planta, o se incluya un escritorio y un pequeño sillón.
Si se posee espacio y claridad, se pueden utilizar colores más puros y en matices más fuertes. La división horizontal de los paramentos verticales ayudará a crear una zona rica en texturas y formas. Se puede dividir la pared en dos áreas, separadas por una delicada moldura. La parte inferior se realza colocando un zócalo de madera, empapelando, pegando tela o pintado de un tono más oscuro con respecto al que llevará la parte superior.
No es necesario darle el mismo tratamiento a todas las paredes, ya que sería monótono. En unas se puede poner un friso y en otras, sólo pintura. Se puede dirigir uno de los paramentos para ubicar un cuadro importante o una composición de ellos.
Conviene que la iluminación sea diversa, lo cual se consigue instalando bañadores de pared en el techo, un aplique para cuadros en la zona de exposición, una lámpara de mesa sobre el escritorio y un plafón en el acceso al distribuidor. Si existe una ventana, se puede colocar un visillo o un estor traslúcido que preserve la intimidad del recinto. No es preciso oscurecerlo al ser una zona de paso.
Complementos indispensables
La decoración del recibidor es muy
importante, ya que nos proporciona una idea de cómo será el estilo de la casa.
Por regla general, los recibidores son de planta rectangular y suelen
aderezarse con una consola de madera sobre la que se coloca un espejo de grandes
proporciones, lo que da una mayor sensación de amplitud a este rincón del hogar.
Esta pieza se ha convertido en imprescindible a la hora de vestir el recibidor,
aunque se puede omitir en aquellos vestíbulos de pequeñas dimensiones, ya que
resta espacio a la entrada.
Sobre esta consola de madera, se puede colocar adornos, como figuras de porcelana, madera o cristal o flores de plástico, siempre que den un toque de frescura a la estancia. Además de la práctica y decorativa consola, el vestíbulo puede albergar distintos complementos decorativos, a la vez que funcionales.
El perchero, por ejemplo, resulta de gran utilidad a la hora de despojarse de los abrigos u otros complementos. Estos pueden ser de metal pintado del color de los otros muebles del vestíbulo, de hierro forjado o de madera. El paragüero es también un complemento ideal para vestir el recibidor. Los hay de infinidad de formas y colores, pero si se le quiere dar un toque personal y distinto al vestíbulo, lo mejor es optar por uno poco convencional.
Otro de los complementos que más visten el recibidor es el banco-zapatero, que resulta muy útil. También los pequeños bancos y sofás resultan muy decorativos. Las paredes se pueden decorar con coquetos cuadros o cenefas, que den un estilo más alegre a este rincón.

