Mini manual de Feng Shui (Capítulo 3)
Ni ventanas ni
puertas
Por este motivo, la cama no debe dar a un
baño ni a un pasillo abierto. Si es posible, es conveniente que
tampoco esté situada de cara a una puerta. En caso de que sea inevitable,
siempre se pueden usar cortinas o biombos para marcar una separación y aislar la
cama del pasillo. Tampoco es aconsejable colocar la cama bajo una ventana
-esto nos transmitirá sensaciones de desprotección- ni bajo un depósito de
agua.
Las paredes con cañerías estimulan la energía vital (o chi) y, por tanto, interfieren en el descanso y favorecen el insomnio. Por último, no debemos colocar la cama cerca de una viga, ya que estos elementos aportan una sensación de carga que acaba siendo un mal augurio, pues las vigas reflejan el peso -moral, laboral, mental...- que cae sobre nuestros hombros.
Los puntos cardinales
Todas las
orientaciones geográficas son favorables si se cuida el conjunto del
dormitorio. Aún así, cada disposición posee su propio significado:
- Una cama orientada al Sur fortalece la intuición y estimula los
sueños y la capacidad de retención.
- Una cama orientada al Norte favorece la salud y la energía vital.
- Una cama orientada al Este provoca dinamismo y ganas de vivir.
- Una cama orientada al Oeste constituye un buen mecanismo contra el estrés y la agitación.
Dependiendo de tus necesidades, puedes optar por colocar la almohada en cualquiera de estos cuatro puntos cardinales.
Buenas y malas compañías
Para preservar el
descanso y la tranquilidad, el dormitorio nunca debe albergar
muebles u objetos que perturben tu sueño. Situar junto a la cama un escritorio,
un ordenador personal o un banco de gimnasia es un modo de
favorecer el nerviosismo y la inquietud. El ordenador y el escritorio nos
recordarán lo que nos queda por hacer en nuestro trabajo diario. El banco de
gimnasia será, a su vez, un incómodo recordatorio del ejercicio físico que no
hemos hecho.
Frente a la relación -abocada al fracaso- entre
el ordenador y la cama, podemos encontrar otros muebles cómplices para nuestro
dormitorio.
Los sofás, los divanes y las sillas de
lectura son compatibles con nuestra cama, pues todos ellos inciden en las
mismas ideas: la comodidad y el descanso.
En este caso, la armonía y el Feng
Shui nacen de la uniformidad y la coherencia. Los muebles deben sugerir un mismo
placer y una sugerente intimidad.
Elegir las sábanas y el edredón tampoco es una cuestión insignificante. Las rayas, por ejemplo, son un elemento desestabilizador y los estampados fuertes o excesivamente agresivos tampoco permiten dotar al dormitorio de la calidez necesaria para sentirnos convenientemente arropados. La ropa de cama debe tener colores cálidos y preferentemente planos. Tonos lisos y suaves que nos abriguen a través de nuestra percepción visual. Según el Feng Shui, la suma de los colores y un tacto agradable hará de nuestra cama un lugar apetecible y, en el caso de la vida en pareja, un entorno tierno y acoge.
Dormitorio para dos
El dormitorio no sólo es el lugar donde
descansamos sino, en gran medida, el centro de nuestra vida en pareja.
Noches compartidas en las que la conversación, la sensualidad, el abrazo
cómplice o el silencio a medias preludia el sueño y el amanecer conjunto. La
armonía de la pareja puede verse favorecida por el Feng Shui siempre que se
tengan en cuenta algunos de los siguientes consejos.
Dormir en una cama doble pero sobre colchones separados no es una medida acertada. La separación de colchones puede acabar convirtiéndose en algo simbólico, ya que introduce un elemento físico de desunión. Tampoco debes descuidar las diferencias que, inconscientemente, puedas establecer dentro de tu dormitorio. Es necesario asegurarse de que hay mesillas de noche y lámparas idénticas a ambos lados de la cama.
Además, se debe procurar que el espacio libre entre las mesitas y la cama sea igual en los dos extremos. Igualdad, proporción, equidad y simetría. Las normas para que una pareja funcione son las mismas que debe respetar la decoración de tu dormitorio.

