Cómo distribuir tu cocina (II)
Por clases
Los tipos de cocina más frecuentes son: el lineal, en paralelo, en forma de "L", en forma de "U", con isla y con península. El primero de ellos está recomendado para habitaciones estrechas en las que estemos obligamos a exprimir cada centímetro. Su principal inconveniente reside en que los paseos pueden hacerse muy largos y tediosos. Para paliar este problema situaremos el fregadero en el medio, acortando las distancias.
La disposición en paralelo es la predilecta para muchos profesionales de los fogones, así que la verás habitualmente en los programas de televisión. Aporta una ingente cantidad de espacio pero evitando muchos desplazamientos innecesarios. Recuerda que has de dejar al menos 1,20 m. de separación para que los muebles enfrentados puedan abrirse sin problemas. También deberás situar en el mismo lado las zonas de limpieza y cocción para reducir el riesgo de accidentes.
Ganando espacio
La forma en "L" es muy popular por la facilidad de adaptación que tiene al dejar un espacio abierto en el que podremos situar mesas y sillas si recibimos visitas. Además, al eliminar zonas de paso, maximiza el aprovechamiento del espacio y reduce la distancia que recorremos. Para separar fregadero, placa y frigorífico utilizaremos zonas de preparación entre medias.
La cocina en "U" es la indicada para las habitaciones rectangulares y amplias. Aprovechando tres de sus paredes construiremos un gran espacio en el que movernos con total libertad, con una división clara entre las distintas zonas pero comunicándolas perfectamente entre sí. La capacidad de almacenaje es elevada al facilitar la colocación de numerosos muebles a lo largo de la "U".







Las maquinillas manuales conllevan un proceso de empleo mucho más
complicado que podríamos tipificar en varios pasos. En primer lugar, hay que
mojar la cara con agua caliente para ablandar el pelo y la piel; de esta forma
el afeitado resulta más sencillo. Posteriormente se aplica el gel y la espuma en
el rostro y después se utiliza la cuchilla con pasadas de arriba hacia abajo.
Después, hay que lavarse la cara para eliminar los restos de espuma que hayan
podido quedar en la piel.
Pero las modas de toda la vida están empezando a compartir terreno
con otros conceptos. El puf, palabra de origen francés, es un asiento blando que
no tiene ni patas, ni respaldo. Este original objeto llega hasta nosotros para
proponernos una nueva forma de descanso. Los pufs o taburetes bajos resultan
ideales para leer un libro o revista, ver la televisión, una película o,
simplemente, relajarse el tiempo que se desee.
Las
Puede que lo que estés buscando sea algo
más sencillo para el día a día. En tal caso velas y flores pueden resultar
excesivas y recargadas, por lo que tendrás que decantarte por soluciones más
sencillas, pero no por ello menos vistosas. A continuación te damos algunas
ideas.
Aquellos con reminiscencias 