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Decorar con centros de flores

por quebonito
martes, 10 de abril del 2007 a las 09:31
Crees haber pensado en todo lo necesario para decorar tu casa, pero es posible que te hayas olvidado de un complemento tan útil como efectivo a la hora de dar vida a tu hogar: las flores. Por eso hoy te vamos a enseñar la mejor manera de aprovecharlas.

Los centros creados con ellas son el método ideal para añadir alegría a tu casa. Su frescor, colorido, la multitud de formas que pueden presentar y su amplia gama cromática les hacen tener cabida en cualquier espacio. Si quieres aprender la mejor manera de sacarles partido, sólo tienes que seguir leyendo.

Elegir a las protagonistas
Escoger a los ocupantes del recipiente definirá, obviamente, gran parte del resultado final. La forma y el color serán sus características fundamentales. Deberás combinar adecuadamente estos rasgos en las diferentes especies que escojas. Lo más frecuente es emplear esquemas de tonos cálidos (rojos, amarillos o naranjas) o fríos (verdes y azules).

El blanco, como siempre, será tu comodín a la hora de dar un toque distinto al conjunto. También afectará la estructura de la flor y de su tallo. Los elementos vegetales de cuerpo más ancho se mantendrán rectos con mayor facilidad, mientras que los delgados es posible que necesiten alguna ayuda extra, como guías o alambres.

Una mezcla que resulta siempre efectiva consiste en emplear un mismo tipo de flor y elegir distintas variedades. De este modo conseguirás mantener la coherencia gracias a que las especies compartirán un aspecto similar, pero mantendrás la diversidad con el empleo de diversos colores.

Una breve historia de la plancha

por quebonito
miércoles, 04 de abril del 2007 a las 11:02
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Nadie mejor que tú sabe lo molesto que resulta contar con poco tiempo para vestirse a la hora de ir a trabajar o acudir a una cita. Al abrir el armario y escoger una camisa o un pantalón podemos llevarnos la desagradable sorpresa de que nuestra prendas presentan gran cantidad de arrugas y resultan poco agradables a la vista. Cuando recogemos la ropa del tendedero, vemos también que estas indeseables arrugas necesitan de un repaso para que la ropa quede impecable.

La idea de planchar pone a temblar a cualquiera, ya que es un menester cotidiano de lo más tedioso. Gracias al desarrollo tecnológico, hoy en día disponemos de planchas mucho más eficaces, más rápidas en calentarse y con mayor potencia. Todas estas innovaciones han dado un nuevo sentido al arte del planchado, convirtiéndolo en una tarea más fácil y mucho más llevadera.

Un largo recorrido
Para poder disfrutar de los modelos modernos con los que actualmente contamos, ha sido necesaria una dilatada evolución histórica que comenzó, allá por el siglo IV, en China. Aún se conservan algunas estampas de este país en las que aparecen reflejados artefactos que, por su forma, podrían representar planchas rudimentarias provistas de un mango y calentadas por medio de brasas ardientes.

El término plancha no se aceptó hasta bien entrado el siglo XVIII. Los materiales que han protagonizado la historia de la plancha van del hierro al vidrio, e incluso se contempló en su fabricación el mármol o la madera. El fuego siempre ha sido el gran aliado de estas planchas primitivas, hasta que por fin hizo acto de presencia la electricidad. Los primeros artefactos destinados al alisamiento de los tejidos en Occidente se combinaban con el uso de la goma de almidonar, un material que no admitía el calor. Con el tiempo, los modelos de metal huecos y rellenos de brasas de carbón inauguraron una nueva etapa en el planchado.

Primeras patentes
Durante el siglo XIX, el desarrollo industrial de las técnicas de planchado ofreció nuevas experiencias muy eficaces, utilizando como métodos de alimentación el gas, el alcohol o el agua hirviendo. Sería Henry W. Seely el primer padre registrado de este artefacto tan útil, puesto que en junio de 1882 llevó a la oficina de patentes de Nueva York unos planos que recogían los pasos para la construcción de la primera plancha eléctrica.

Habría que esperar varios años para que este proyecto fuese realmente rentable en el ámbito doméstico, puesto que aún en aquellos años, la red eléctrica no estaba plenamente extendida. Con el tiempo, su uso se generalizó y comenzaron a incluirse nuevas funcionalidades, como el termostato de Joseph W. Myers en 1924 o el dispensador de vapor de la compañía Eldec en 1926.

Son muchos los años de historia que respaldan a este pequeño electrodoméstico, que nació con el único objetivo de plantarle cara a las odiosas arrugas.

Historia del mueble en la civilización egipcia (Capítulo 2)

por quebonito
viernes, 30 de marzo del 2007 a las 09:55
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Los restos de mobiliario que han quedado no son muy abundantes y corresponden a las clases sociales más acomodadas. El taburete era el mueble universal egipcio, ya que en su uso no se encuentran distinciones sociales. Más elitista es la silla y las camas, realizadas en madera. El ajuar era de lino y utilizaban unos reposacabezas para dormir.

Los muebles egipcios se caracterizan por su sencillez de estructura, utilizando clavijas de madera y ensambladuras elementales. La decoración es geométrica, utilizando colores vivos. La ornamentación en los muebles de lujo se realiza con bajorrelieves, taracea en oro o marfil y maderas finas. Los motivos, de animales y plantas. Un elemento interesante es el uol, una especie de media luna de madera con pie que se utilizaba como almohada para separar la cabeza de la cama y no estropear los complejos peinados.

Para pintar los muebles, recubrían la madera con una selladora semejante al yeso, para después aplicar los tintes pigmentados sobre la superficie seca. Se puede observar en muchas sillas, tumbas y otros objetos encontrados en yacimientos muebles decorados con gran lujo de detalles. Eran abundantes los escabeles, muestran una base cúbica formada por una estructura de listones de madera y el asiento curvado anatómicamente.

Las camas, muy simples, estaban formadas por una base de madera a la que se fijaban cuerdas o tiras de cuero recubiertas de telas o pieles. Los ejemplares más ricos presentaban a los pies un bajorrelieve pintado. El resto del mobiliario eran arcones, lámparas, mesas de varios tamaños y utilidades, reposapiés decorados con garras de león o de toro, cabezas de felino y aves con alas desplegadas y generalmente policromados, reproduciendo escenas cotidianas de la vida social de la época.

Historia del mueble en la civilización egipcia (Capítulo 1)

por quebonito
miércoles, 28 de marzo del 2007 a las 11:13

La historia del mueble tiene su origen en la evolución y progreso de la humanidad, pero las primeras referencias bastantes completas que tenemos se encuentran en el antiguo Egipto.

Los egipcios ubican la mayoría de sus ciudades y pueblos en las cercanías del río, o a una distancia considerable o elevadas sobre montículos, intentando en ambos casos evitar los efectos de la inundación. Las principales ciudades eran elegidas por el faraón y todas ellas estaban organizadas de forma caótica, tomando como centro los edificios públicos. Las construcciones eran en su mayoría de adobe, material creado con paja y barro, debido a la ausencia de piedras y madera en la zona. Sólo los grandes templos y las construcciones funerarias utilizaban piedra sacada de las canteras de Wadi Hammamat u otras zonas cercanas a las fronteras.

Dónde vivían

Las excavaciones arqueológicas nos han permitido saber que la casa egipcia estaba construida alrededor de un patio, demostrándose que fueron habitadas por un amplio número de personas y que fue creciendo respecto a las necesidades familiares, transformándose incluso en un conjunto de casas. La vivienda tenía una planta cuadrada con un espacio central precedido por una antecámara. A su alrededor se encontraban los dormitorios y las habitaciones destinadas a almacén. Incluso, en algunas casas de Tell el-amarna se han encontrado cuartos de baño. Estaban situados junto a la habitación principal y separados de ella por un muro bajo cubierto con caliza. Constaban de una zona de baño y de un retrete consistente en un asiento ubicado sobre una vasija rellena de arena.

Algunos miembros de grandes familias tenían amplias casas en las afueras de las ciudades, a modo de urbanizaciones de alto standing. Las villas estaban rodeadas de árboles y jardines con estanques, cocinas, talleres, establos, graneros y casas para los sirvientes.

Mini manual de Feng Shui (Capítulo 4)

por quebonito
lunes, 26 de marzo del 2007 a las 13:23

En el dormitorio tampoco debemos colocar espejos a la vista. En primer lugar, los espejos activan nuestros sentidos y, por tanto, dificultan el sueño y favorecen el insomnio. La multiplicación de la imagen y su movimiento constituye un foco de distracción que no nos permitirá descansar bien. Además, en el Feng Shui se considera que el espejo puede llegar a representar la intromisión de una tercera persona que ejerce de voyeur impertinente en la vida de la pareja.

Los espejos, por tanto, tienen que hallarse dentro del armario (en una de sus puertas) o, en su defecto, podemos usar velos o cortinas de colores suaves para dejarlos visibles durante el día y taparlos con estas telas durante la noche.

En cuanto a la televisión, disponer de uno de estos aparatos frente a la cama es, sin duda, uno de los elementos que más perjudican el Feng Shui de nuestro dormitorio. La velocidad de sus imágenes altera el descanso y constituye, además, un sustituto peligroso de la reflexión íntima o en pareja a la que deben invitar los instantes anteriores al sueño.

La lectura, la escritura de un diario íntimo o el pensamiento sobre lo acaecido en el día son técnicas mucho más eficaces de conciliar un sueño tranquilo y reparador. Además, en la vida en pareja, es necesario que el entorno favorezca la sensualidad y el contacto físico. La televisión introduce un componente de extrañeza y lejanía que interrumpe la comunicación corporal e íntima.

Respecto a las plantas, imprescindibles según el Feng Shui en otros lugares de nuestro piso, son un elemento que introduce la discordia y cierto exceso de energía a nuestro dormitorio. Otro aspecto importante, es que coleccionamos demasiados objetos en nuestro dormitorio. Todos ellos tienen que estar conectados con nuestros buenos recuerdos si queremos que la energía que desprendan sea positiva. Objetos de nuestra vida laboral o recordatorios de asuntos pendientes resultarán nefastos para nuestro descanso, al igual que todo elemento que evoque un asunto desagradable o de recuerdo triste.

Armarios ordenados
La cama no es el único mueble de nuestro dormitorio. Pese a su clara primacía, no podemos olvidar la presencia otro mueble fundamental en nuestro cuarto: el armario. A la hora de elegirlo hemos de evitar muebles con bordes excesivamente puntiagudos. Los picos y salientes son elementos que enturbian la armonía decorativa.

Es mucho más aconsejable optar por armarios de bordes redondeados y de sencillo diseño. Esto mismo puede aplicarse a las mesillas de noche y a la cómoda. Además, se debe evitar colocar muebles demasiado altos cerca de la cama. En ocasiones, la acumulación de ropa en armarios y cajones acaba dando lugar a rincones atestados de prendas donde ni siquiera somos capaces de encontrar lo que buscamos.

La sensación de desorden resulta muy desestabilizadora, especialmente si tenemos en cuenta que hemos de abrir el armario cada mañana antes de salir a la calle. La imagen que esos cajones proyectan sobre nuestra personalidad resulta hostil y acabará afectando a nuestra autoestima.

No sólo hemos de ordenar los armarios tanto como sea posible sino que es aconsejable prescindir de aquello que no vayamos a usar. El Feng Shui cree en el equilibrio, de modo que eliminar lo que no nos interesa permitirá generar espacio para que llegue a nuestra vida algo que sí nos sea de utilidad.

 Fuentes:

A decorar: Estilo y decoración

Lo Mónaco 

Mini manual de Feng Shui (Capítulo 3)

por quebonito
viernes, 23 de marzo del 2007 a las 12:32

Ni ventanas ni puertas
 Por este motivo, la cama no debe dar a un baño ni a un pasillo abierto. Si es posible, es conveniente que tampoco esté situada de cara a una puerta. En caso de que sea inevitable, siempre se pueden usar cortinas o biombos para marcar una separación y aislar la cama del pasillo. Tampoco es aconsejable colocar la cama bajo una ventana -esto nos transmitirá sensaciones de desprotección- ni bajo un depósito de agua.

Las paredes con cañerías estimulan la energía vital (o chi) y, por tanto, interfieren en el descanso y favorecen el insomnio. Por último, no debemos colocar la cama cerca de una viga, ya que estos elementos aportan una sensación de carga que acaba siendo un mal augurio, pues las vigas reflejan el peso -moral, laboral, mental...- que cae sobre nuestros hombros.

Los puntos cardinales
Todas las orientaciones geográficas son favorables si se cuida el conjunto del dormitorio. Aún así, cada disposición posee su propio significado:

  • Una cama orientada al Sur fortalece la intuición y estimula los sueños y la capacidad de retención.
  • Una cama orientada al Norte favorece la salud y la energía vital.
  • Una cama orientada al Este provoca dinamismo y ganas de vivir.
  • Una cama orientada al Oeste constituye un buen mecanismo contra el estrés y la agitación.

Dependiendo de tus necesidades, puedes optar por colocar la almohada en cualquiera de estos cuatro puntos cardinales.

 

Buenas y malas compañías
Para preservar el descanso y la tranquilidad, el dormitorio nunca debe albergar muebles u objetos que perturben tu sueño. Situar junto a la cama un escritorio, un ordenador personal o un banco de gimnasia es un modo de favorecer el nerviosismo y la inquietud. El ordenador y el escritorio nos recordarán lo que nos queda por hacer en nuestro trabajo diario. El banco de gimnasia será, a su vez, un incómodo recordatorio del ejercicio físico que no hemos hecho.

Frente a la relación -abocada al fracaso- entre el ordenador y la cama, podemos encontrar otros muebles cómplices para nuestro dormitorio.
Los sofás, los divanes y las sillas de lectura son compatibles con nuestra cama, pues todos ellos inciden en las mismas ideas: la comodidad y el descanso.
En este caso, la armonía y el Feng Shui nacen de la uniformidad y la coherencia. Los muebles deben sugerir un mismo placer y una sugerente intimidad.

Elegir las sábanas y el edredón tampoco es una cuestión insignificante. Las rayas, por ejemplo, son un elemento desestabilizador y los estampados fuertes o excesivamente agresivos tampoco permiten dotar al dormitorio de la calidez necesaria para sentirnos convenientemente arropados. La ropa de cama debe tener colores cálidos y preferentemente planos. Tonos lisos y suaves que nos abriguen a través de nuestra percepción visual. Según el Feng Shui, la suma de los colores y un tacto agradable hará de nuestra cama un lugar apetecible y, en el caso de la vida en pareja, un entorno tierno y acoge.

Dormitorio para dos
El dormitorio no sólo es el lugar donde descansamos sino, en gran medida, el centro de nuestra vida en pareja. Noches compartidas en las que la conversación, la sensualidad, el abrazo cómplice o el silencio a medias preludia el sueño y el amanecer conjunto. La armonía de la pareja puede verse favorecida por el Feng Shui siempre que se tengan en cuenta algunos de los siguientes consejos.

Dormir en una cama doble pero sobre colchones separados no es una medida acertada. La separación de colchones puede acabar convirtiéndose en algo simbólico, ya que introduce un elemento físico de desunión. Tampoco debes descuidar las diferencias que, inconscientemente, puedas establecer dentro de tu dormitorio. Es necesario asegurarse de que hay mesillas de noche y lámparas idénticas a ambos lados de la cama.

Además, se debe procurar que el espacio libre entre las mesitas y la cama sea igual en los dos extremos. Igualdad, proporción, equidad y simetría. Las normas para que una pareja funcione son las mismas que debe respetar la decoración de tu dormitorio.

Mini manual de Feng Shui (Capítulo 2)

por quebonito
lunes, 19 de marzo del 2007 a las 11:24
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Respóndenos con sinceridad:
  • ¿Hay algún espejo junto a tu cama?
  • ¿Adornas con flores tu mesilla de noche?
  • ¿Duermes con tu pareja en una cama doble con colchones independientes?
  • ¿Tienes un aparato de televisión frente a la cama?
  • ¿En tu armario no cabe ni una prenda más?

Si has contestado que sí a cualquiera de estas preguntas, tu dormitorio no respeta las normas fundamentales para ser un lugar de auténtico descanso y sueño reparador.

El dormitorio es uno de los lugares fundamentales en nuestra vida. Es el espacio del sueño, del descanso, de la reflexión, de la convivencia y, cómo no, del sexo. Un territorio íntimo que compartimos con nuestra pareja o en el que refugiamos nuestra soledad. Por eso es uno de los lugares donde más debemos cuidar la armonía y el equilibrio. Un dormitorio con un buen Feng Shui nos permitirá despertarnos mucho más descansados, en paz con nosotros mismos y, sobre todo, con vitalismo suficiente para afrontar el nuevo día.

La cama es el mueble que debe gobernar el dormitorio. Todo tiene que disponerse en torno a ella, guardando las proporciones y distancias justas. En primer lugar, a la hora de orientar el cabecero hay que tener en cuenta que aquello que veamos desde la cama será siempre lo último y lo primero que retengamos en nuestra retina. Cuanto más caótica sea esa imagen, de menor calidad será nuestro descanso. Cuanta más armónica sea esa percepción, mayor placidez nos ofrecerá.

Mini manual de Feng Shui (Capítulo 1)

por quebonito
miércoles, 14 de marzo del 2007 a las 15:40

La filosofía del Feng Shui llena tu hogar de armonía. La traducción literal de estas palabras significa 'agua y viento'; así conocemos a esta ancestral ciencia china centrada en el estudio de las líneas de energía. Según esta doctrina, a nuestro alrededor existen líneas de energía positiva y negativa, de modo que debemos colocar con cuidado nuestros espacios vitales para fortalecer los influjos positivos y evitar aquellos otros contrarios a nuestro bienestar.

Los distintos espacios de nuestra vida cotidiana -el hogar, la oficina...- deben tener un buen Feng Shui, es decir, una situación óptima en la que todo nos transmita calma, paz y equilibrio. De este modo, en una casa que goce de buen Feng Shui podremos sentirnos a gusto, disfrutaremos de buena salud y gozaremos de prosperidad. Para ello, debemos buscar el equilibrio y armonizar el mundo exterior con nuestro propio mundo interior.

Para conseguir un buen Feng Shui en nuestro dormitorio no necesitamos una brújula, ni un cuarto de excepcionales dimensiones, ni tan siquiera un extenso manual para ajustar nuestro espacio a una compleja filosofía decorativa: sólo debemos cuidar el equilibrio, la armonía y la proporción porque la justa medida es un buen camino hacia el descanso.

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me encanto...(27 abr)
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no pues divino todo chaooooooo...(27 abr)

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